¿HACIA DÓNDE VAMOS?
Esta pregunta tan inocente puede de alguna forma afrontarnos con lo que el mundo de hoy está experimentando en su más amplia acepción, crisis económicas como respuesta de un mal manejo por parte de los países que como potencias que han sido se dedicaron más a dedicar recursos a guerras haciendo a un lado la inversión en su propia productividad, por un lado hemos tenido una tremenda regresión en materia educacional, ya sea por falta de voluntad política o de aquellos que manejan los destinos de los estados en esos rubros, y por otro hemos tenido calamidades naturales que han sido el aliciente en el desmoronamiento de economías en vías de desarrollo como las nuestras, de nuevo el viejo camino del endeudamiento externo mientras los responsables desperdician esos recursos desviándolos de su objetivo inicial: la corrupción la gran responsable de nuestro atraso cultural y social sigue siendo defendida por aquellos que la ven como el camino necesario para salir de sus pobrezas y miserias existenciales aunque ello implique a todo un pueblo violentado en su buena voluntad, cuando éstos les llevan a las altas esferas del poder, aquellos políticos que siempre ocupan de manera inteligente las necesidades del pueblo para convertirlas en votos y luego apoyo a gestiones llenas de mediocridad y desenfocadas en las verdaderas necesidades que plantean las sociedades modernas.
¿Hacia dónde vamos? Bueno no creo que a un camino lleno de productividad, porque los estados no le apuestan a producir, sino a lastimosamente consumir; los estados que tienen en sus manos la capacidad de generar recursos se están dedicando a “exportar” sus bagajes ideológico-políticos en vez de realmente promover la producción de cara a la independencia económica, el neo caudillismo está regresando de una forma más tóxica: esos nuevos redentores están usando su esfera de influencia para motivar politiquería en lugar de política económica, y dependencia en lugar de productividad en su más amplio sentido, se están “regalando” ciertos insumos sobre todo en el área de energía y productos derivados del petróleo para alinear a todos aquellos que se “comprometan” a seguir las líneas de los nuevos caudillos, sin observar que ello merma la independencia de nuestras delicadas economías, y nos hace menos productivos y más dependientes de cara a la autonomía que los estados deben de buscar para fortalecer a sus ciudadanos.
¿Hacia dónde vamos? Si en lugar de producir insumos esenciales nos estamos consumiendo cada vez cosas menos relevantes y muchas veces pagamos por cosas intrascendentes en el concierto de la nueva economía globalizada, en lugar de producir enseres que nos promueva valor internacional cada vez perdemos espacio que los países del sudeste asiático inteligentemente han empezado a producir o ensamblar ganando nuevos mercados y llegando a mejorar sensiblemente sus economías internas, Estados Unidos y Europa han dejado de ser las únicas en el concierto de la productividad internacional mientras América Latina debido a sus propias limitaciones nos estamos quedando a observar cómo otros emergen y producen de forma vertiginosa mientras a nosotros nos toman en cuenta para sacarnos los dólares ya sea vía consumismo e incluso artistas y personas del espectáculo que inteligentemente vienen y se llevan los pocos recursos que se generan en base a ocio que es en suma el gran enemigo de la productividad de los que viven en países en vías de desarrollo, de esa forma inocente los pocos recursos se van del mercado local y terminan en las manos de otros que saben manejar la mercadotecnia del entretenimiento, en lugar de mercadear productividad económica que es lo que el pueblo debe de aprender a manejar en épocas de crisis, lo poco que generamos los dejamos ir “consumiendo” que es lo que no nos deja proyectar recursos para otros rubros que necesitan más atención, y al igual que nuestros políticos ponemos atención a cosas que no nos son esenciales y por ello tampoco salimos de nuestras crisis financieras a nivel personal.
Para aprender a sobrellevar cualquier crisis que se nos ponga en el camino en un primer término es sanear las deudas, porque ellas te atan a personas que quieren que se les pague a cualquier costo y no dudarán en dejarte en la calle, de forma similar nosotros como estados estamos endeudados y si no saneamos posiblemente nos dejen en la calle aunque de una forma diferente, por ello los gobiernos deben de entender la importancia de la palabra “Deuda” y de sus implicaciones tanto semánticas como sintácticas, es un concepto que puede diluir a cualquier estado que no sepa manejarse y sobre todo cuando las crisis aprietan la realidad. Si se desea promover independencia hay que empezar a buscar cómo producir cualitativamente más en lugar de consumir de forma indiscriminada, aquellos que entienden que en la producción está la solución son los que terminan creando mejores realidades económicas y es ahí adonde queremos ir. Finalmente aprender a usar los recursos que se tienen y hacer uso de forma inteligente, si se deja a un lado la cultura del “desperdicio” estaremos encaminados a observar nuevas y progresivas realidades orientadas a mejorar nuestra maltrechas economías, para ello necesitamos saber con propiedad hacia dónde y cómo vamos, de lo contrario seguiremos envestidos por la rampante mediocridad. No es una empresa imposible, en medio de la crisis muchos logran emprender el vuelo, entonces ¿porqué no podemos? De nosotros depende de nadie más.
Ezequiel Méndez
Para contactar con el autor: salvador@ezequielmendez.info
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