Voy a contarles una historia que por cómica que parezca es verdadera, yo vivo en República Dominicana en la cual el fútbol ese que crea una gran pasión en el mundo entero no deja de ser un deporte más que minoritario, en éstos días decidimos con mi esposa inscribirnos a un club de un famoso club español al cual siempre he sido “fan”, hablamos con una amiga argentina que nos sirvió de medio para gestionar la entrada a dicho “club” y esperamos que nos “aceptaran”, para sorpresa de ambos nos denegaron la entada del mismo “por carecer de un perfil de FB” esa fue la escueta respuesta, ya que ni mi esposa ni yo hemos considerado abrir un perfil en esa red social. Primero hay que identificar ¿qué es una red social? Bueno en términos escuetos es una red virtual en la cual las personas deciden compartir un perfil personal en la cual agregan: fotos, datos importantes tales como fecha de nacimiento, amigos reales, amigos virtuales, intereses o todo tipo de datos, para mi una persona que no me gusta compartir aspectos personales de mi vida íntima me he quedado al margen y no me han convencido en abrir uno aunque sea la “moda” o 700 millones de personas así lo hayan decidido, incluso todos mis amigos e incluso mis hijos lo tengan.

Volviendo a la razón de éste artículo me denegaron la entrada a un “club deportivo” por la sencilla razón de ser “desconfiable” por no tener un perfil en la red social que ya mencioné con sus iniciales, o sea… ¿no existo por no tener un perfil por lo menos en dicha red social? ¿No puedo ser confiable por hacer uso de mi libertad personal al no querer compartir mis datos con los demás? ¿Por esa razón me castigan por no tener un perfil que diga cuántas personas sigo o me siguen? Por ridículo que parezca una persona que no tenga un perfil cuantificablemente popular entonces ¿no existe en la realidad? A mi sólo me dice el poco criterio que eso puede significar, pongamos otro caso mi padre que incluso tiene uno existe sólo por ese hecho, ¿entonces dónde quedamos los que no tengamos uno? En el limbo no hay otra razón, entonces soy menos confiable a aquellos que tengan miles de seguidores, o sea ¿mediremos a las personas por los “amigos” virtuales o reales que tengan en dicha red? No me causa mas que risa imaginar que una persona de 60 o más años que decida no tener un perfil en dicha red simplemente la vamos a poner en la lista de sospechosos por no querer compartir “su vida” de forma virtual.

Al contrario de una red de contenido como lo es “Twitter” la cual es menos invasiva, en la cual el contenido es lo que cuenta, si tengo un perfil e incluso al final del artículo les dejo mi usuario para que aquel que quiera seguirme puede oír mi “parloteo” en el cual hablo de muchas cosas interesantes: tales como tecnología, proverbios, cosas curiosas, noticias de relevancia, y miles de cosas que a mi entender pueden parecer interesantes, es en realidad la gran diferencia con una red social, las de contenido se centran en la “información” mientras que las sociales se centran “las características personales de sus usuarios: gustos, fotos, amigos, ideas, juegos y muchos aspectos más” los cuales para mi criterio son más del ámbito intimo, a pesar de no haber sido aceptado no les culpo ya que ellos en su limitado punto de vista creen que una persona “vale” lo que “muestra” sin embargo yo soy de la idea que valemos más por: “lo que pensamos o decimos” por lo tanto lamento que me haya rechazado pero ni modo no podemos contra las “modas” y les manifiesto que aún así seguiré siendo “fan” del club deportivo en la intimidad de mi vida privada, y que ellos sigan “compartiendo” su amistad en dicha red, en lo personal sigo sin deseos de hacerme un perfil y hasta donde se nadie puede obligarme, al menos seguiré sin existir para mucha gente que es lo mas gracioso de todo.

Ezequiel Méndez

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